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| , Islas Canarias |
Yo y mi suegro, perdón, mi suegro y yo nos llevamos b i e n... menos cuando hablamos de fútbol, y sobre todo cuando llega el derbi canario, lo digo porque yo cuando me casé con Lolina hice un juramento, a partir de ese entonces mi corazón estaba dividido entre la U.D. Las Palmas y el C.D. Tenerife, usease, que yo quiero que los dos equipillos ganen siempre, pero..., ¿que pasa cuando llega el gran partido?, hay está Carmelo: "Feluco ven aquí a ver el partido que les vamos a dar un repaso", y yo: "Carmelo, tu no sabes que yo quiero que gane el mejor o que empanten, o al que más falta le hagan lo puntitos", y él: "guardame una cría, a quién vas a engañar...". No le digo, no hay forma, al final me pongo el carrusel y me olvido de todo, y de fondo el ronroneo de mi suegro. Pero Carmelo me ha enseñado muchas cosas desde que vive con nosotros, por ejemplo a predecir el tiempo, el siempre dice que si te pica el culillo es que va llover, y dicho y hecho, o cuando las cabras comen muy deprisa es que viene tormenta. Y es que mi suegro no es malo, es que él es así, tiene sus días y hay que saberlo entender. Una de las cosas que él peor lleva es que a mi hijo no le guste el fútbol, dice que la culpa la tengo yo por no regalarle un balón en de chico, pero yo le digo que hoy en día en el futbol no hay na que rascar y que al menos en el baloncesto somos campeones del mundo. Eso sí, usted no le quite el dominó todas las tardes, pa' él es sagrado, a las cinco de la tarde puntual como una pardela hay va mi hombre cuesta bajo pa' la sociación de vecinos, cuesta bajo va caminando, pero pa' rriba siempre lo recojo yo cuando suelto, con el camión de reparto, ¿que como sube al camión? es algo que no podría explicar con palabras, por buscar un parecido, sería como el salto con pertiga en el atletismo pero con bastón, porque Carmelo entoavía a sus años esta ágil como un Perenqué. Luego llegamos a casa y el caballero no suelta la ventana hasta las nueve, hora en que echan los ciegos (cupón de la ONCE) por la teli, momento que aprovecho yo pa' golisniar un poco a los vecinos. Carmelo, a pesar de todo, te quiero mi niño. |